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Titulo: "Sindrome de Jerusalen"
(AKA: Sindrime de Jerusalen )
90 mins. . Noviembre 2005.
Produción: Victor Braun.

Victor Braun Productions
(Israel).
Dirección: Victor Braun
Guión: Carlos Weill
Cast: Ana Karina Arwas.
Ruth Gonzales.
Daniel Miran.
Mariluz Rivera.
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Este Director y Productor argentino estrena en España, "El Sïndrome de Jerusalen", una película que trata sobre esta patología por la cual los pacientes cambian su personalidad por una bíblica cuando llegan a esa ciudad.

Sinopsis de "Síndrome", de Víctor Braun

Un grupo de ingenieros agrónomos latinoamericanos llegan a Israel para participar de un curso de capacitación y elección para optar un puesto de Director para América Latina.

Durante su paseo, un ingeniero padece del Síndrome de Jerusalen y emprende una serie de rituales de purificación y extraño comportamiento. La ciencia y la religión explican este apasionante fenómeno.

Entrevista con Víctor Braun, director

¿Cómo nació la idea de "Síndrome de Jerusalen"?
Hace 3 años se realizó una obra de teatro con ese nombre, y me despertó la curiosidad. Investigué el tema con profundidad y vi que el tema producía interés internacional, en los medios de comunicación, entrevisté al director del hospital psquiátrico de Jerusalem Dr Yair Bar. El es la mayor autoridad en el tema, él fue la última estación para mi decisión de hacer una película sobre este tema tan apasionante.

¿Cómo le explicaría a alguien que no está en el tema qué es el "Síndrome de Jerusalen"?
Es un fenómeno que ocurre en Jerusalem, gente sin ningún pasado psiquiátrico llega por primera vez a Jerusalen y se transforma después de varios días en otra personalidad, generalmente bíblica. Se es conciente de esa fase y luego de varios dias se vueve a su estado normal. Se registraron más de 500 casos esta última década.

¿Qué le llama la atención del fenómeno del "Síndrome de Jerusalen"?
Que la ciencia moderna no tiene respuestas claras a este fenómeno.

¿Por qué se interesó por el tema de la relación entre judíos y católicos?
Soy un estudioso de la historia y de la Biblia, siempre me interesaron esos temas. El cine puede dar respuestas a preguntas universales, soy muy abierto a ideas y leo mucho sobre nuevo testamento. Me gustaría a través del cine mejorar las relaciones o dar nuevas respuestas al pueblo judío y católico.

¿Cuáles fueron algunas de las locaciones y qué valor tienen las mismas?
Filmamos en la Vía Dolorosa, el Aposento Alto donde se celebró la última cena, Jardín de la Tumba donde enterraron a Jesús, Puerta dorada, donde entró Jesús con su asno blanco.

¿Cómo fue el trabajo con los actores? ¿Eran todos latinos?
Los actores son judíos latinos que viven en israel, los lugares de filmación en exteriores ellos no los conocían, fue una experiencia única. Estaban emocionados y ello favoreció en la actuación ya que hicimos muchos ejercicios de improvisación.

¿Cómo fue el proceso de realización? ¿Tuvieron algún tipo de inconveniente por filmar en la vía pública?
El guión lo escribió Carlos Weill, que es pastor, guionista y guía turista especializado en Jerusalen. Una vez que el guión estuvo listo, conseguimos lo necesario para la producción. Yo ya filmé en Jerusalen varias veces y tengo cierta experiencia.

No tuvimos inconvenientes, la protagonista que hace el papel de María Magdalena corre sindromizada por las calles de la ciudad vieja de Jerusalen y a los ciudadanos de Jerusalen no les sorprende porque es como parte del paisaje urbano.

¿Cuál es su formación audiovisual?
Estudié cine en Brasil, luego vine a vivir a Israel. Estudié computación, programación multimedia, después de la revolución digital, volví al cine y realicé varios cortos. Mi primer largometraje se llama "La herencia", que es la primera película en castellano realizada en Isreal y ganó el premio al mejor thriller en el festival New York.

Acerca del Síndrome de Jerusalen

El primero en identificar clínicamente el Síndrome de Jerusalén fue el Dr. Yair Bar-El, ex director del hospital siquiátrico de Kfar Shaúl y actualmente siquiatra de distrito en el Ministerio de Salud.

El Dr. Bar-El examinó a 470 turistas, declarados temporalmente dementes, que fueron atendidos en Kfar Shaúl entre 1979 y 1993, y extrajo de su estudio algunas conclusiones fascinantes. Kfar Shaúl es el lugar obvio para realizar tal estudio, ya que es el hospital psiquiátrico encargado de atender a los turistas que manifiestan trastornos mentales. De los 470 visitantes del mundo entero que estuvieron internados allí, 66 por ciento eran judíos, 33 por ciento cristianos, y el 1 por ciento no tenía afiliación religiosa definida. El Dr. Bar-El subraya que no sólo los turistas exhiben el comportamiento característico del síndrome de Jerusalén; también los residentes pueden verse afectados de modo temporal o permanente.

Los períodos críticos para los visitantes "embriagados" por la ciudad son, lógicamente, los de festividades religiosas, como Navidad, las fiestas del Año Nuevo judío, la Semana Santa y la Pascua judía, o bien los meses de grandes calores de julio y agosto. El Dr. Bar-El divide a sus pacientes en dos grandes categorías: quienes tenían antecedentes siquiátricos (diagnosticados o no) y quienes carecían de ellos.

Los peregrinos-turistas examinados manifestaban pautas muy similares de deterioro mental. Los síntomas solían aparecer al día siguiente de su llegada a Jerusalén, cuando empezaban a sentir un nerviosismo o una ansiedad inexplicables. Si venían con un grupo o con familiares, sentían de pronto la necesidad de estar solos y se apartaban de los demás. Pronto comenzaban a realizar actos de purificación y abluciones, como baños y duchas, o inmersión en un baño ritual.

A menudo cambiaban de ropa, con clara preferencia por las túnicas blancas, a fin de parecerse a personajes bíblicos, porque en su mayoría deseaban identificarse con alguna figura bíblica del Nuevo o del Antiguo Testamento: las mujeres siempre aspiraban a emular a un personaje femenino de la Biblia y los hombres, a un santo varón de la Escritura.

Este tipo de conducta no necesariamente lleva a ser internado en un hospital siquiátrico. De hecho, la mayoría de los afectados por el síndrome de Jerusalén no crean problema alguno y en el peor de los casos sólo son una causa de molestia o de irrisión. Algunos, no obstante, manifiestan trastornos graves, que exigen atención siquiátrica, cuando menos temporalmente.

Un maestro danés, que había visitado la Ciudad Santa cinco veces en otros tantos años, sentía que ése era el único lugar donde podía comunicarse directamente con Jesús. Sin embargo, cuando se puso a conversar a gritos con la Virgen María, a quien veía sentada en el techo de la mezquita de Omar, la situación se deterioró. El altercado resultante con los guardas del Monte del Templo terminó con su hospitalización en Kfar Shaúl.

A veces, la víctima del síndrome de Jerusalén tiene, según el Dr. Bar-El, un propósito religioso definido, como aquel hombre de California, que vino a buscar una vaca bermeja para fines de purificación, según lo ordenado en Números, 19. Otros persiguen fines políticos, cual Dennis Rohan, un joven turista australiano cristiano, trastornado, que en 1974 incendió la mezquita El Aksa. David Koresh, que pasó un tiempo en Jerusalén, quizás sufriera del síndrome, pero en tal caso tuvo efecto retardado, porque sólo a su regreso a los Estados Unidos se proclamó mesías y fundó su secta en Waco, Texas.