Comunidad Cristiana Eben-Ezer: Estudios biblicos
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ESTUDIO BÍBLICO: “EL ASESINATO Y LA IRA ”

Texto básico: Mateo 5:21-26.

Introducción: ¿En qué sentido ha de superar nuestra “justicia” a la “justicia” de los escribas y fariseos? Mateo 5:20.

Nuestro Señor Jesucristo comienza a mostrar cómo ha de superar nuestra justicia a la de los escribas y fariseos, mediante una serie de contrastes. Aquí comienza tratando del asesinato y la ira.

Jesús empieza con el contraste de la interpretación y aplicación “tradicionales” del Sexto Mandamiento de la Ley de Dios: Mateo 5:21.

¿Por qué he dicho “interpretación y aplicación tradicionales”? Porque aquella era la interpretación y aplicación que habían aprendido y enseñado según la tradición de los ancianos: Mateo 15:2.

Jesús contrasta la doctrina de los ancianos, es decir, la “ley o tradición oral” frente a la verdadera enseñanza de las Sagradas Escrituras y su interpretación correcta.

Jesús explica el Sexto Mandamiento de la Ley de Dios con el sentido e intención originales: No sólo es pecado el asesinato, sino primeramente las emociones que frecuentemente conducen a matar: Proverbios 6:16-19.

Para el Señor no sólo son abominables “las manos manchadas de sangre”, sino primeramente el corazón que alberga y deja que aniden los sentimientos y emociones que conducen al derramamiento de sangre. De ahí la importancia y trascendencia de la ira y el odio, y sus consecuencias.

Los hechos no suelen tener posibilidad de corrección, precisamente por ser “hechos”. Por eso el Señor trata con nuestras actitudes, que indefectiblemente conducen a sentimientos y emociones que preceden a los hechos.

Jesús interpreta y aplica la Ley de Dios correctamente: Mateo 5:22.

“Necio” es la traducción del original “Raca” (alguien que tiene su cabeza vacía, es decir, “inservible”, “sin valor”, y por tanto “eliminable”. “Fatuo” es, sencillamente, un sinónimo…

¿Podemos ver las consecuencias históricas de esta actitud? “Supremacías raciales”, “desprecios étnicos”, “racismos”, “xenofobias”, “limpiezas de sangre”, tratamiento de otros como “execrables”, concepción de grupos como “subhumanos”, “genocidios”, etc.

Esta es la inmensa aportación de Jesús para aclarar el verdadero sentido de los Mandamientos del Señor: Los escribas y fariseos juzgaban sólo los “hechos”. Pero nuestro Señor Jesucristo revela la lección de Dios al respecto: La justicia del Reino de Dios no se centra en los “hechos”, que no suelen tener remedio, sino en los “pensamientos”, “estímulos”, “emociones”, “sentimientos”, “actitudes” y “motivaciones” que preceden siempre a los hechos y conducen a su realización.

La “Justicia del Reino” está en armonía con la intención y propósito originales de la Ley de Dios: Gálatas 5:19-21.

Jesús enfatiza la importancia y trascendencia de las actitudes y sentimientos ilustrando cómo afectan a las relaciones entre Dios y el hombre: Mateo 5:23-24.

Si no reparamos y restauramos nuestras relaciones con los hermanos antes de nuestra adoración a Dios, ésta no nos servirá de NADA: 1ª Juan 4:20-21.

Olvidar esto ha llevado a muchos incluso a la cárcel, literalmente, por haber hecho lo que no conviene, en un “calentón de la cabeza” o de “la lengua”, movidos por el resentimiento, la ira y el odio.

¡¡¡¡¡¡Cuidado con autodisculparnos diciendo que “somos así…”, que “ese es nuestro carácter…, o “nuestro pronto… pero que luego no somos nada”…!!!!!!!

¡¡¡¡¡¡Hay muchos en la cárcel y otros prematuramente debajo de tierra por esa autodisculpa, que ni sirve delante de Dios ni delante de los hombres…!!!!!!!

Por esta causa hay también muchísimos heridos y deteriorados en su dignidad y reputación, por causa de quienes se dejan llenar de resentimientos, despecho, envidia, orgullo, soberbia, ira, odio y otros sentimientos de la vieja naturaleza, en vez de dejarse llenar del Espíritu Santo.

Conclusión: Romanos 12:18-21.

 

J.Y.