Comunidad Cristiana Eben-Ezer: Estudios biblicos
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NO HEMOS DE TEMER NI DESMAYAR, PERO HAY QUE DESPERTAR.

(Eben-Ezer-Vallecas-Domingo 17-4-2011).
Josué 1:9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque YHVH tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.”
Isaías 43:1: “No temas porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.”
Lucas 8:50: “No temas, cree solamente.”

Introducción:

Si deseamos complacer a nuestro Señor, sólo tenemos que confiar en sus promesas.
Él quiere que confiemos en Él, como un pequeño o una pequeña confía en su padre.
Sólo podemos vivir confiados cuando descansamos en los brazos de nuestro Hacedor.

Necesitamos abandonar la desconfianza en nuestro Señor y Salvador.

Hemos llamado “fe” a creer doctrinas solamente, y nos hemos equivocado.
Las doctrinas son para que en las Sagradas Escrituras veamos el fundamento de las enseñanzas que Dios tiene para nosotros.
Esas doctrinas, esas enseñanzas, sirven para robustecer nuestra fe.
Pero la fe es don de Dios, regalo inmerecido, que nos es concedido para que nos fiemos de Dios con todo nuestro corazón.
“Fe” es creer a Dios en sus promesas para sus hijos e hijas.
El malo -¡Dios le reprenda!- quiere mantenernos atados a la cautividad de la duda, de la desconfianza, de la inseguridad, o de la necedad de creernos fuertes en nuestras propias fuerzas, y poderosos en nuestras propias capacidades.
Ya es tiempo de dejar de hablar constantemente de nuestras capacidades y nuestras discapacidades.
Hay demasiado “yo” y demasiado “nosotros” en nuestras vidas como individuos y en la vida de nuestras iglesias.
Es hora de poner nuestra mirada en Jesucristo, el Autor y Consumador de la fe…
El único que es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Ya es hora de que nos fiemos de Aquel que traspasó los cielos y entró en el Santuario Celestial para interceder por nosotros…
El que envió al Santo Espíritu para estar con nosotros todos los días hasta el fin de los tiempos…
Cuando Cristo Jesús hecho Señor y Mesías vendrá con poder y gran gloria para tomarnos con Él.
Dios espera a que dejemos nuestra desconfianza para derramar sobre sus hijos e hijas la bendición del perdón de nuestra iniquidad y los dones de justicia sobre todos cuantos creen en el amor de Dios y aceptan la salvación que se nos ofrece en Jesucristo.

La fe del cristiano radica en saber que el Señor me ama, me recibe, y puedo confiar en Él porque dio su vida por mí.

Jesús nos ha dicho que Él nunca echará fuera a quien vaya a Él…
Y Jesús es el testigo veraz, fiel y verdadero, por lo que podemos fiarnos plenamente de sus palabras.
Aún cuando nos sintamos en el momento más débil o bajo de nuestra vida, oscurecidos por la sombra del archimentiroso que origina todas nuestras dudas, podemos gozar la certeza de que el Señor nos ama y no nos desdeña.
Podemos no sólo recibir la bendición del Señor cuando tomamos la Palabra de Dios tal y como nos llega, sino que también podemos ser bendición para otros.
La paz viene con nuestra dependencia del Santo Espíritu de Dios, es decir, del Espíritu del Padre y del Hijo.
La gracia de Dios no es una realidad separada del Espíritu Santo, sino que siempre viene de su mano.
La vida cristiana depende siempre de la apropiación que hagamos de la luz que Dios nos concede.
En medio de las dificultades y obstáculos que se levantan contra nosotros en estos días, es menester que nos regocijemos en las perspectivas brillantes del futuro.
Alabemos al Señor por el cuidado que ha tenido de nosotros hasta el día de hoy…
Alegrémonos y gocémonos por el amor indescriptible con que nos ha amado, nos ama y nos amará por toda la eternidad…
Y aquellas cosas que no podamos comprender, entreguémoslas en sus manos…
Sabiendo que Él está en los lugares celestiales, donde ministra por nosotros…
Y al mismo tiempo está con nosotros, entre nosotros y en nosotros en la Persona del Espíritu Santo.
No olvidemos que el amor del Padre al Hijo es el amor con que somos amados por Él en Cristo Jesús.

El pesimismo, la abulia, la pasividad, la indolencia y la decadencia de nuestra sociedad han penetrado también en la Iglesia de Jesucristo.

Si vosotros no os habéis percatado de ello, algunos de nosotros sí…
Y cuando confronto a estudiantes y a hermanos con esta realidad, sé que no caigo demasiado simpático, pero me es necesario hacerlo porque Dios me lo demanda.
Tomad nota de algunos ejemplos que pueden sernos de ayuda:
Nicolás Mycroft Christensen, un joven de 16 años nacido en Alemania y residente en Alabama, en los Estados Unidos, padecía de una gran sordera.
A pesar del audífono que usaba, solía perder la mayor parte de lo que la gente decía…
Su esfuerzo en la vida en general y en las clases en particular, era inmenso.
Un día entró en el garaje de sus padres y dedicó todo su tiempo libre, después de sus estudios, mientras la mayoría gastaba su tiempo en divertirse, a trabajar en un sistema informático basado en un algoritmo que él inventó, y que permite aumentar la capacidad de audición por encima de todo lo conocido.
Yifan Li, un norteamericano de ascendencia china, biólogo, campeón de esgrima, hoy pianista reconocido internacionalmente, padecía de un rápido deterioro del epitelio del pigmento retinal, pero no se resignó a su pérdida progresiva de visión…
Mientras otros sólo se divertían o se quejaban, Yifan Li pasó años trabajando en el laboratorio con células madre de ratones hasta lograr su transplante al ojo humano y cambiar la vida de muchos hombres y mujeres.
Akhil Mathew, un joven estudiante norteamericano nacido en India, mientras miles y miles se quejaban de la dificultad de las matemáticas, ha logrado escribir los mejores manuales de matemáticas conocidos.
Sarine Shahmiriam, otro joven estudiante de ascendencia Armenia, mientras miles y miles se divierten o se quejan, ha logrado desarrollar tratamientos avanzados contra los tumores cancerosos, y que no resultan abrasivos para el organismo de los pacientes.
En el Concurso en Busca de Talentos y de Excelencia Académica que todos los años se celebra en los Estados Unidos, de los 1.736 candidatos presentados en año pasado, 27 de los 40 finalistas eran inmigrantes o hijos de inmigrantes procedentes de Israel, Uganda, Turquía, Alemania, Armenia, China e India.
Los inmigrantes en los Estados Unidos componen el 12,4% de la población…
Sin embargo, el 67% de los estudiantes que alcanzaron la excelencia académica fueron inmigrantes o hijos de inmigrantes.
La explicación a la que han llegado todos los sociólogos y psicólogos es que quienes han vivido en condiciones de pobreza o de libertad restringida, son quienes desarrollan un mayor deseo de progresar y avanzar hacia el futuro.
Por el contrario, entre quienes lo han tenido o tienen todo, el deseo de trabajar, progresar y avanzar apenas se da.
¿Tiene esto alguna incidencia en nuestra vida espiritual, como individuos y como iglesias?
Naturalmente que sí…
Las comodidades, el bienestar físico, las facilidades, la abundancia, son bendiciones que se vuelven maldiciones cuando el corazón no está sintonizado con Dios nuestro Señor…
Cuando no hay vida espiritual, ni oración, ni comunión con el Espíritu Santo, ni interés por el Reino de Dios y su justicia, ni siembra del Evangelio en un mundo que agoniza, la iglesia languidece y cae en el vergonzoso sopor que nos inunda…

Urge dejar los sentimientos de culpabilidad a los pies de la Cruz de Jesucristo.

Los sentimientos y complejos de culpabilidad no permiten seguir adelante.
Lo que verdaderamente precisamos es dejar de quejarnos y despertar a la realidad.
De lo contrario, todas las fuentes se contaminarán a nuestro paso.
Si no hay vida de oración en tu vida…
Si no pasas tiempo escudriñando las Sagradas Escrituras…
Si el ayuno es un completo desconocido para ti…
Si el menor contratiempo o impedimento te aparta de congregarte…
Si desprecias sistemáticamente la invitación a acercarte a la Mesa de Acción de Gracias al Señor
Si jamás visitas a un enfermo…
Si el afán por el dinero te arrastra…
Te resultará muy difícil confiar en las promesas del Señor…
Ante el menor contratiempo te vendrás abajo.
Pero el amor del Señor para sus hijos e hijas es tan tierno como fuerte.
La Biblia nos asegura que el amor de Dios nunca cesa…
Es más fuerte que la muerte, y por eso pagó Jesús con su vida el rescate de nuestras vidas.
Pero urge volver a las sendas antiguas…
A poner todas nuestras perplejidades a los pies del Señor…
Urge confesar nuestros pecados y abrir nuestros corazones para recibir el perdón y la limpieza que el Señor bendito tiene para nosotros.
Él es quien borra nuestras iniquidades y perdona nuestros pecados, para no volver a acordarse de ellos.
Él es quien dice “mirad a mí y sed salvos…”

Conclusión:

Abre tu corazón en este día y dile al Señor bendito que tus cargas son demasiado pesadas…
Reconoce que has buscado por muchos caminos la manera de aligerar esas cargas, pero no has tenido éxito…
Pídele al Señor que meta su hombro debajo de tu carga, por amor de su Nombre…
No trates de refugiarte confiando en tus propios recursos y habilidades, ni disculparte por tus vulnerabilidades…
Ruega al Señor que fortalezca tu debilitada voluntad…
Y confiesa ser suyo, comprado al precio de la sangre de Cristo Jesús…
Responde en este día y hora a la llamada misericordiosa del Señor que te salvó en la Cruz del Calvario, arrepintiéndote de tus pecados y entregando tu corazón a Jesucristo, quien dio su vida por ti en aquella Cruz, donde ocupó tu lugar y el mío.
No temas ni desmayes, pero despierta y regocíjate en la victoria de Jesucristo.   
Amén.