Union de Damas DORCAS de la
Comunidad Cristiana Eben-ezer

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¿Te sientes sola?

Mi hijo

Una mujer desamparada

Como el águila (por Begoña)

¿TE SIENTES SOLA?

¿Te sientes sola?, ¿en ocasiones sientes un gran vació en tu pecho? Todos tenemos o hemos tenido estas sensaciones, somos similares, es lo mismo que tengas o no problemas económicos, es igual que tengas hijos o no, puede ser que estés casada, soltera, separada viuda, o que ni tu misma sepas muy bien cual es tu estado civil. No importa tu condición, estatus, profesión, etc., te sientes perdida y no hay nadie que sepa darte lo que necesitas. Estoy segura que has buscado en clases de yoga, gimnasios, psicólogos, libros de autoayuda y posiblemente has podido recurrir incluso a pastillas. Pero la ansiedad sigue ahí, no tienes muy claro, que es lo que la produce. Pues, ¿que pensarías si te digo que hay una solución?, es una solución eficaz, real, eterna y que además no te costara un céntimo. Esa solución se llama Jesucristo, no te estoy hablando de religión, no esa no es la solución. Necesitas un cambio en tu vida, necesitas ser lavada con la sangre de Jesús, el llevo tus pecados, tus cargas, tus penas, tus enfermedades en una cruz, donde dio su vida por ti, y ahora esta en esta esperando a resucitar tu vida como el resucito de la muerte, esta esperando a resucitarte de todo ese sufrimiento, que no sabes muy bien porque esta producido.

Querida amiga coge tu parte, es una herencia que Dios te ha dado, solo tienes que agarrarte a Él. Mira te envió una promesa que nos ha dado en su palabra:

Juan 3:16 “por que de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su hijo unigénito para que todo aquel que en el cree no se pierda, sino que tenga vida eterna.”

Vuélvete a Él y repite esta oración:

Señor Jesús ven a mi vida, lávame con tu sangre, límpiame de todos mis pecados, se que has muerto por mi, ocupaste mi lugar en la cruz y hoy te pido que vengas a mi corazón, y que tomes mi vida, es tuya te pertenece. Se que me darás paz, y que iluminaras mi camino. Gracias Señor. En el nombre de Jesús. Amen.

 

Mi hijo

La Palabra de Dios dice:

Mateo 7:7-8 “pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá, porque todo aquel que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abrirá.

Yo como miembro de la iglesia evangélica Eben-Ezer quiero dar testimonio sobre las cosas que ha hecho el Señor en mi vida, yo he recibido en mi corazón a Jesucristo, como mi único Señor y Salvador, y ahora le alabo y adoro su Santo Nombre. Yo se que en mi vida no hay nadie mas dulce y amado que mi Dios.

Junto con todos los miembros de mi iglesia estuvimos orando para que mi hijo pudiese estar con nosotros (se encontraba en otro país), el poder y la ayuda de Dios es tan grande, que Él abrió el camino y ahora mi hijo y su mujer están alabando y adorando el Santo nombre de nuestro Señor, y ahora invitó a todas las mares a venir a la casa de Dios, para conocer el verdadero camino y la vida verdadera y a conocerle a Él: nuestro Señor y Salvador, Jesucristo.

UNA MUJER DESEMPARADA

Estas palabras fueron escritas por una mujer, tras pedir ayuda a un religioso, y esté le respondió con una bonitas palabras, es decir, palmadita en la espalda, e “hija mía oraremos por ello”.

“Tuve hambre,

y formaron una comisión para considerar mi problema.

Estuve en la cárcel,

y se retiraron en silencio a orar por mi libertad.

Estuve desnuda,

y reflexionaron sobre la inmoralidad de mi aspecto.

Estuve enferma,

y agradecieron de rodillas por su propia salud.

Necesitaba un techo,

y me predicaron sobre el refugio del amor de Dios.

Estuve en soledad y me abandonaron para ir a orar por mí.

Parecen tan santos, tan cerca de Dios…

Pero yo todavía sufro hambre, frío y soledad.”

 

Confrontemos las palabras de está mujer con las de Jesús. El texto se encuentra en Mateo 25:31-40:

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis;

Estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.

Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te sustentamos, o sediento y te dimos de beber?

¿Y cuándo te vimos forastero y te recogimos, o desnudo, y te cubrimos?

¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos a ti?

Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”

Estas son las palabras de Jesús. El Jesús que hoy todavía sigue vigente, no ha pasado de moda, es más sigue vivo.

Jesús no se dejó intimidar por los poderosos de su época, y sí, hoy pudiésemos gozar de su presencia en esta tierra como hombre, volvería a hacer lo mismo, podría a cada uno en su sitio, a los gobernantes, religiosos, hipócritas, religiosos y a todos los personajes de doble moral, que compran a los demás con su dinero, “gentes de buena reputación”, que por dentro están podridos, como el mismo los llamaba: sepulcros blanqueados; muy limpios por fuera, pero podridos por dentro.

Por eso no os dejéis engañar, Jesús no es religioso, es un autentico revolucionario, cuya arma es el amor.

Nunca levanto una mano, ni amenazo a nadie, ni siquiera reprochó, ni en las situaciones más embarazosas. Siempre integro, hasta el final: Su muerte. Pero RESUCITO, y si, como dije antes sigue vigente, no ha caducado, búscale en tu interior, y no olvides buscarle entre los que más sufren.

¿Y tú te vas a dejar engañar por la corriente de este mundo, o vas a participar en la revolución de amor de Jesucristo?

 

COMO EL ÁGUILA

Un día entré en la Biblioteca del colegio donde estoy trabajando y un libro se paró ante mí.”Aplícate el cuento” ese era su título. Me picó la curiosidad , lo abrí y empecé a leer; un cuento, una fábula, otro cuento, un relato corto, poco a poco esas pequeñas “cuñas” iban abriendo mi mente, escarbando en lo profundo de mi ser y sacando a la luz sentimientos encontrados, preguntas sin respuesta, dudas y un mar de deseos insatisfechos que navegaban en mi interior .

Por un momento, imaginé a Jesús contando esas parábolas que iban adentrándose en el corazón de los que le escuchaban y suscitaban en sus almas la necesidad de buscar esa fuente de agua viva que pudiera calmar su sed.

Eso pensaba cuando de repente, apareció ante mi un relato que llevaba por título “ El águila”. Empecé a leerlo y al instante vino a mi mente el Salmo 103 :

 

“Bendice alma mía al Señor. Y bendiga todo mi ser su santo nombre.

Bendice alma mía al Señor. Y no olvides ninguno de sus beneficios.

El es quien perdona todas tus iniquidades,

El que sana todas tus dolencias;

El que rescata del hoyo tu vida,

El que te corona de favores y misericordias;

El que sacia de bien tu boca.

De modo que te rejuvenezcas como el águila.”

 

Había orado tantas veces con estas palabras al Señor, pero nunca con la profundidad y entendimiento que me dio ese cuento. Al descubrir cómo era ese proceso de rejuvenecimiento al que se sometía el águila comprendí cómo podía sentirse David al escribir ese salmo y por qué había utilizado esa comparación.

 

En el cuento se explicaba que el águila es una de las aves de mayor longevidad que puede llegar a vivir setenta años. Pero para poder llegar a esa edad, a los cuarenta años se enfrenta a una dura, seria y difícil decisión. Su esplendor decae, sus uñas se vuelven tan largas y flexibles que no pueden sujetar a sus presas de las que se alimenta. Su pico se curva demasiado y pierde su utilidad .Sus majestuosas alas se vuelven pesadas por el tamaño de las plumas y volar se vuelve muy difícil. Para entonces sólo tiene dos alternativas en ese momento de su vida: abandonarse y morir, o enfrentarse a un doloroso proceso de renovación que le llevara aproximadamente ciento cincuenta días.

Este proceso consistirá en volar a lo alto de una montaña y recogerse en un nido próximo a un paredón donde no necesite volar y se sienta más protegida . A partir de entonces una vez encontrado el lugar adecuado , el águila comenzará a golpear la roca contra el pico hasta arrancarlo. Luego esperará a que le nazca un nuevo pico con el cual podrá arrancar sus viejas uñas inservibles. Cuando empiecen a crecer el águila, una a una irá desprendiendo las viejas y sobrecrecidas plumas de sus alas. Y después de todos esos largos y dolorosos cinco meses de heridas, cicatrizaciones y crecimiento, logrará realizar su famoso vuelo de renovación, renacimiento y regocijo para vivir otros treinta años más.

 

 

El Señor utilizo ese cuento para hacerme comprender muchas cosas y sobre todo entender que ese rejuvenecer como las águilas implica en primer lugar una decisión y una renuncia.

Implica además un sufrimiento, para poder desprendernos de esos lastres que no nos permiten remontar el vuelo, desprendernos de esas cargas inservibles que lo único que hacen es alejarnos de Dios e insensibles a la voz de su Espíritu acomodándonos a los deseos de este mundo y de nuestra carne.

Este cuento me mostró aspectos de mi vida, tanto natural como espiritual, que se han ido deformando con el paso del tiempo y que necesitan ser arrancados para que nazcan nuevos y limpios por el poder de su Espíritu Santo.

Otro aspecto que me hizo meditar el Señor fue la necesidad de aprender a esperar y confiar en Él.

El águila espera a que le nazca un nuevo pico con el que empezar ese proceso de transformación.

Nosotros unas veces buscamos un lugar donde refugiarnos, y no lo encontramos. Otras veces, el Señor nos busca el lugar y nos prepara un nido donde iniciar ese proceso y empiezan a suceder cosas (nos vemos sin nuestro vigoroso pico, sin nuestra fuertes uñas y sin nuestras majestuosas alas) todos estos acontecimientos debilitan nuestra confianza, aparecen los temores, nos entran las prisas, las dudas, nos vemos débiles, insignificantes e inseguros y empezamos a preguntarnos si valdrá la pena todo este sufrimiento, si en verdad es necesario pasar por este doloroso resurgimiento parar poder emprender de nuevo el vuelo y entonces echamos a volar en nuestras propias fuerzas con lo que rápidamente nos debilitamos y caemos.

Pero es tan grande la misericordia del Señor que nos recoge y nos sustenta dándonos promesas de vida en su Palabra, como dice en 2ª de Crónicas 40:29 Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas y en el versículo 31 “ pero los que esperan en el Señor levantarán alas como las águilas...

 

Además, no sólo el águila vuelve a remontar el vuelo, sino que vive treinta años más en plenitud y fortaleza.

El Señor dice en su Palabra que apartados de Él nada podemos hacer.

David nos expone además todas las bendiciones de Dios, todo lo que el Señor nos ofrece viviendo en rectitud y santidad delante de Él todos los días de nuestra vida, por esa razón ese rejuvenecimiento del que nos habla David comporta una vida nueva y fructífera.

Quiero decir como el salmista mejor es un día en tu presencia que mil fuera de ella.

Señor yo quiero ser como ese águila que decide pasar por ese proceso doloroso para que Tú puedas renovar un espíritu recto dentro de mí y además pueda crecer y madurar Yo quiero más de Ti, aprender de Ti y bendecirte en mi vida porque has sido mi socorro y mi aliento en mis momentos más duros y difíciles.

Señor, tuya es mi esperanza, Tú eres mi refugio y mi roca fuerte.

 

Ahora más que nunca y sabiendo lo que digo con plena certeza de fe quiero pedirte Señor que me rejuvenezcas como el águila.

Y a todos los que quieran rejuvenecer como él águila les digo que vale la pena, que el Señor está con nosotros, que esperemos y confiemos en Él y Él hará.

Dios os bendiga y haga resplandecer su rostro sobre todos nosotros.

Shalom


Comunidad Cristiana Eben-Ezer "Unión de damas Dorcas"